La llegada de Andrea Oliva a Boris fue pura energía desde el primer beat. Nacido en Basilea, este DJ y productor se ha consolidado en la escena electrónica global por sus sets intensos, cargados de grooves profundos y ritmos contagiosos que mantienen la pista en movimiento constante.
Cada transición y cada drop demostraban su precisión y maestría para leer a la multitud, guiándola en un viaje musical sin pausa. Aquella noche, Boris se convirtió en un espacio donde la potencia del sonido y la conexión con el público se sintieron más vivas que nunca.