Meloko tomó control de la cabina en Boris y convirtió cada beat en una experiencia emocional. Su mezcla de house melódico con toques electrónicos orgánicos demostró precisión y sensibilidad musical, marcando momentos de tensión y liberación en la pista.
Famoso por su talento para interpretar al público y construir sets envolventes, cada transición reflejó su maestría técnica y capacidad de sorpresa. Aquella noche, la pista siguió su ritmo sin dudarlo.