Stephan Jolk tomó la cabina de Boris y no dejó a nadie parado. Su fusión de deep house y techno fue pura precisión con groove, marcando un pulso constante en la pista.
Reconocido por su capacidad para
leer al público y construir sets sorprendentes, cada transición reflejó su maestría técnica y sensibilidad musical. Aquella noche, la pista siguió su ritmo sin pensarlo dos veces.